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AVASI

Asociación Ayuda a las Víctimas de Abusos Sexuales en la Infancia

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30-12-2008

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Noticias de prensa en 2007

Sábado,  31 de Julio de 2010

Estas son algunas de las noticias aparecidas en prensa sobre AVASI ordenadas de las más recientes a las más antiguas.

26/11/07

AVASI participa en las actividades organizadas en Ordizia

NO MAS VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES

Ordiziako Udalak (Gizarte Zerbitzuak eta Gizarte heskuntza) y Kimetz Elkartea queremos presentar y al mismo tiempo invitaros a las actividades que hemos organizado en relación al día 25 de Noviembre como "Día Internacional en contra de la violencia hacia las mujeres":

ACTIVIDADES

  • Del 23 de Noviembre al 2 de Diciembre en D´ELIKATUZ
    Exposición de dibujos de Amaia Renobales "Miedo en la Infancia".
    Para todas aquellas personas que fueron niñas, niños y que vivieron en un mundo cruel y maltratador esta dedicada esta exposición.
  • 26 de Noviembre, Lunes a las 18:30 h. en BARRENA - Salón
    CHARLA: "Influencia en la edad adulta de los abusos recibidos en la infancia"
    Con: Amaia Castaños (Psicóloga) y Carmen Escudero (Presidenta y terapeuta) de la asociación AVASI (Ayuda a las Víctimas de Abusos Sexuales en le Infancia). Hasta hace poco se pensaba que las niñas y niños olvidaban todo lo ocurrido en la infancia, sin embargo, aunque hay personas que olvidan para poder sobrevivir al dolor, las secuelas permanecen y con ellas todos los problemas de relación e identidad que conllevan.

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25/11/07

GOIERRIKO HITZA - AIMAR MAIZ

'Txikitan beldurrez', helduaroan gaitz

Genero biolentziaren inguruan hainbat esparru jorratuko dituzte Ordizian. Haurtzaroko erasoek eta beldurrek zer eragin duten adierazteko erakusketa jarri dute Barrenan, 'Txikitan beldurrez'. Hitzaldiak ere izango dira.

Amaia Renobalesek bere eskuz egin dituen marrazkien bildumak izen horixe du, Txikitan beldurrez. Abenduaren 2ra arte Ordiziako Delikatuz zentroan egongo da ikusgai erakusketa. Indarkeriaren alderdi ugarietako bat lantzen du Renobalesen lanak, gaur mundu osoan gogoratuko den emakumeen kontrako genero indarkeriaren egunarekin lotura eginez.

«Mundu krudel eta ostikoperatuan bizi izandako haur horientzat guztientzat» eskaini ditu egileak marrazkiak, haurrek ere indarkeria jasaten baitute euren azalean, bai norbanakoen partetik, bai gizarte deritzon kolektibo zabalagoen partetik.

Egitarau luzea gaurtik hasita

Ordiziako Udalak ekarri duen erakusketa horrez gain, emakumeek jasaten duten biolentziari ere arreta berezia jarriko diote egunotan Ordizian. Sentiberatze eta mobilizazio kanpaina baten barruan sartu dituzte ekitaldiak, Emakumeen kontrako indarkeria gehiago ez goiburua duen egitasmoan bilduz.

Goierriko beste herri askotan bezala, gaur, igandea, gogoratuko da Ordizian ere emakumeen kontrako indarkeria, salatuz eta irtenbideez gogoeta eginez. Bihar egingo dute kalean agerraldia, ordea, ordiziarrek, astelehenarekin. Nikolas Lekuona plazan kontzentrazioa dago deituta, arratseko 20:00etarako.

Helduaroko indarkeriaren muina haurtzaroan jasandako gehiegikeriek duten aztertuko dute, bestetik, adituek bihar, hitzaldi batekin. Amaia Castaños psikologoak, Carmen Escudero terapeutak eta AVASI elkarteko kideek parte hartuko dute (Barrenan, bihar 18:30ean).

Haurtzaroan sexu-abusuak jasandako biktimei laguntzeko elkartea da AVASI. «Orain arte pentsatu izan da txikitako kontuak ahaztu egiten dituztela haurrek. Nahiz eta pertsona batzuek ahaztu egiten duten gutxiago sufritzeko, ondorioak hor izaten dira, eta horiekin batera bere baitan daramaten harreman eta identitate-arazoak», diote AVASI elkartekoek.

Etorkinengan ere eragina

Genero indarkeriak mugarik eta jatorririk ez daukala nabarmendu dute Ordiziako Gizarte Zerbitzuetako arduradunek eta Kimetz emakume elkarteak. Asteartean landuko dute arazo orokorraren aldaera zehatz hori, beste hitzaldi batekin. Garaipen elkarteko Beatriz Zalakainek Emakume etorkina eta genero indarkeria gaiaz hitz egingo du (Barrenako 7 gelan, asteartean 18:00etan).

«Hegoaldeko herrietatik etorritako emakumeen borrokarako esperientziak ere badira aldaketarako gizarte eragile», dio Zalakainek.

20/11/07

EL CORREO - LORENA GIL

INFANCIA ROBADA

Dos vizcaínas que sufrieron abusos de niñas relatan a EL CORREO su dramática experiencia con motivo del Día Internacional para la prevención del abuso sexual infantil y adolescente

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CUESTACIÓN. Una asociación recaudó fondos ayer en Bilbao contra el maltrato infantil. / PEDRO URRESTI

Leire (nombre ficticio) tenía sólo cuatro años cuando empezó a sufrir abusos por parte de su padre. «Al principio era sutil. Pero con el tiempo los tocamientos fueron a mayores», describe esta joven natural de Getxo. Ahora tiene 31 años y mira atrás sin miedo, consciente de que ha perdido una parte importante de su vida, pero dispuesta a aprovechar al máximo lo que le depare el futuro. No tiene problemas a la hora de relatar todo lo que ha sufrido, que es mucho, si bien reconoce que recordar aquello todavía le sigue haciendo daño. Es una luchadora.

La familia de Leire era «modélica». Al menos, de puertas hacia fuera. La tragedia se escondía entre cuatro paredes que ven y escuchan todo, pero que guardan con celo los secretos más oscuros. Su padre, que tenía un buen puesto de trabajo, empezó a abusar de ella cuando era sólo una niña. «Me obligaba a hacer cosas y me tocaba», comenta Leire. Su madre nunca supo lo que ocurría. La situación continuó en la adolescencia, pero la forma de actuar del cabeza de familia cambió. «Cuando crecí se dio cuenta de que no podía hacer ciertas cosas», apunta. Entonces, optó por el maltrato psicológico. «Me encerraba, me obligaba a darle mi ropa interior, no me dejaba ponerme camisetas cortas e incluso se masturbaba delante de mí», rememora. Siempre bajo la permanente amenaza de que la echaría de casa con lo puesto.

Leire no sabía qué hacer. La situación la llevó a padecer ansiedad, fuertes dolores de estómago y migrañas. Hasta que un día su madre, que desconocía el origen de los síntomas, decidió llevarla al urólogo y al psiquiatra. Este último consiguió que Leire le confesara todo lo que estaba sufriendo. «Me dijo que lo contara, pero no me atreví. No quería ser el motivo de separación de mis padres», reconoce. El valor para dar el paso le llegó al cumplir los 24 años. «Mi padre me amenazó con presentarse donde yo trabajaba con todas mis cosas y me aseguró que montaría un número. Recuerdo que pensé: todavía se saldrá con la suya». Leire decidió en ese momento contarle todo a su madre. «Me creyó», afirma con sensación de alivio. Ambas se enfrentaron al cabeza de familia que, para sorpresa de Leire, admitió lo que había hecho. «Eso sí, remarcó que era para suavizarme el carácter», apunta la joven, que no podía creer lo que acababa de escuchar.

El matrimonio se separó y al padre le ingresaron en un psiquiátrico. Una mañana se arrepintió de sus actos y Leire, que necesitaba dar carpetazo a su pasado, le perdonó. La joven estuvo tres años bajo tratamiento psicológico y psiquiátrico. «Todo se trunca. Hasta mi madre y yo nos culpábamos la una a la otra», advierte. Hoy es el día que todavía acude a revisión y, aunque le gustaría haber tenido un padre «hecho y derecho», el que le tocó será para siempre el «innombrable» o, como ella le califica a veces, su «difunto padrastro».

«Se puede salir»

A Ana también le robaron su infancia. Tenía cinco años cuando «por circunstancias de la vida» se fue a vivir a Lekeitio con una tía y sus primas. La casa estaba a las afueras del pueblo, cerca de un astillero, así que uno de los obreros se encargaba de llevarla y traerla del colegio en su moto. Parecía un buen samaritano, pero pronto ese trayecto inocente, como por aquel entonces lo era Ana, se convirtió en una pesadilla. «El hombre, que estaba casado y tenía hijos, empezó a tocarme durante el viaje y a venir a buscarme al recreo para llevarme a su casa cuando no había nadie». Allí consumaba los abusos. «Luego, me compraba 'chuches' y me decía que no se lo contara a nadie», desvela su víctima, que ahora tiene 50 años. «Cuando te pasa algo así no te das cuenta, sólo sabes que está mal», reconoce.

Con siete años Ana se dispuso a hacer la Primera Comunión. Y, como manda la tradición, se confesó con el cura. «Se lo conté todo porque sabía que era pecado, pero pecado mío. Lo que me sorprendió fue que al decirle que un señor me hacía cosas malas no dijese nada. Yo sólo quería que alguien me ayudara», describe aún con impotencia. Con once años su situación fue a peor. «Me mandaron interna a Markina. Creí que el cura se lo había contado a mi familia y que todos me culpaban a mí, que ese era mi castigo y que nadie me quería», relata. Como consecuencia de la tragedia que le tocó vivir, Ana acabó siendo una mala estudiante, por lo que la mandaron «todavía más lejos», a San Sebastián. «Tenía claro que me iba a quedar allí, pero al cumplir los 15, mis padres, que regentaban un bar en Bilbao, decidieron que fuese a vivir con ellos para ayudarles con el negocio. Ni siquiera les conocía», relata.

Tabla de salvación

Al poco tiempo de establecerse en la capital vizcaína, Ana conoció a un chico. En la actualidad, su marido. «La relación empezó fatal, un desastre...», apunta. Fue la primera persona, después del cura, a la que Ana contó su historia. «Se convirtió en mi tabla de salvación. Me entendía y aguantó lo inaguantable», reconoce. Ana decidió entonces que «debía hacer algo». «Todos los días tenía en la cabeza a aquel hombre, desde que me levantaba por las mañanas», explica. Estuvo yendo a terapia desde los 25 hasta los 42 años y se apuntó a un grupo de crecimiento personal. Las imágenes del horror se fueron diluyendo y Ana se armó de valor para revelar los abusos a su madre y a su familia de Lekeitio, con la que había roto toda relación. «Siempre buscas culpables fuera», admite.

A pesar de todo el coraje que demostró, aún le quedaba un capítulo por cerrar para salir de aquel pozo: hablar con la persona que abusó de ella. El hombre vivía en Azpeitia, localizó su número de teléfono y marcó y colgó tantas veces que perdió la cuenta. Pero, al final, reunió fuerzas. «Le dije que esperaba que todo lo malo que me había hecho pasar lo sufriese él. Y a pesar de todo, le di la oportunidad de que contestase algo. Sólo me dijo: 'Perdoname'», recuerda. Aquel obrero falleció una semana después y Ana pudo seguir adelante.

Ahora tiene dos hijos y una cosa muy clara: «Hay que luchar, pero se puede salir. A mí me quitaron la mitad de mi vida y no voy a perderme lo mucho que me queda por delante».

16-31/10/07

TRIBUNA DEL DERECHO

Los psiquiatras y especialistas afirman que los violadores en su mayoría no se reinsertan. ¿Qué medidas deberían tomarse ante tal escenario, teniendo en cuenta que nuestra Constitución establece el fin resocializador de la prisión?

Carmen Escudero

Las medias que creemos se deberían tomar en este tipo de delitos sería el internamiento en un establecimiento psiquiátrico especializado para su tratamiento y posible resocialización, siempre y cuando se demuestre que realmente esta curado y termine la condena que le fue impuesta.


¿Qué iniciativas han adoptado desde la Asociación para poner de manifiesto ante las autoridades tanto esta situación como la necesidad de una mayor atención hacia las víctimas?

Esta asociación forma parte junto con otras de una RED DE ASOCIACIONES DE VICTIMAS a nivel nacional, para la interlocución con las instituciones promoviendo las siguientes demandas:

  • 1. La elaboración de un Estatuto de Derechos de las Victimas, que fije el marco entre estas y los poderes públicos.
  • 2. La reforma de la actual Ley de Ayudas 35/95.
  • 3. La creación de un Consejo de Víctimas al amparo del artículo 42 de la Ley Orgánica de Asociaciones.

AVASI es una asociación sin ánimo de lucro que se constituyó en Bilbao y que trabaja en el ámbito de la Comunidad Autónoma Vasca, con un doble objetivo: dar respuesta a la escasez de recursos para el apoyo y tratamiento de las víctimas y despertar la conciencia social.

14/09/07

EL MUNDO - OLAIA F. JACOB

TERAPIA / AVASI, la única agrupación de Euskadi que atiende a víctimas en edad adulta, ofrece ayuda psicológica y jurídica / En solo nueve meses ha recibido 19.000 consultas de todo el mundo en su página Web

EL MUNDO

La edil adjunta de Relaciones Ciudadanas, Itziar Urtasun, acompaña a Carmen Escudero y Amaia Castaños


Dos centenares de adultos reclaman apoyo tras sufrir abusos sexuales en su niñez

Aún están frescas las multas multimillonarias a las que tendrán que hacer frente las autoridades eclesiásticas en Estados Unidos por abusar sexualmente de cientos de niños que ahora ya son adultos. Parecen casos excepcionales, padecidos muy lejos de nosotros por unas pocas víctimas, pero los abusos sexuales a menores son más frecuentes de lo que parece. No entienden ni de país ni de estrato social y tardan mucho en borrarse de la mente.

Lo sabe bien Carmen Escudero presidenta de la única asociación vasca que ofrece apoyo a adultos que fueron víctimas de abusos durante la infancia, AVASI. Ha podido comprobarlo durante el primer año de esta entidad que ha atendido hasta 200 consultas procedentes de Bizkaia, y su Web ha recibido hasta 19.000 visitas en los últimos nueve meses.

Radicada en Bilbao, AVASI ha trabajado de manera continuada con un grupo de 48 pacientes, a los que ofrece diferentes modalidades de terapia, apoyo psicológico y asesoría. Pero la cifra se eleva a 250 cuando se contabilizan los casos atendidos a través de medios más discretos, como el teléfono de la asociación (622.218.016) o su correo electrónico (asociacion@avasibilbao.org). «En algunos casos las víctimas prefieren estos métodos porque les resulta más fácil hablar del tema», explicaba Carmen Escudero, «y en otros no son ellas quienes llaman sino personas cercanas, porque ellos ni siquiera son capaces de reconocer lo que les pasa».

Es por ello que las integrantes de AVASI afirman que los casos que han llegado a sus manos son solo la punta del Iceberg: «El número de consultas vía Web es significativo, nadie se informa sobre este tema si no es porque él o alguien de su entorno lo han padecido», puntualizaba Carmen Escudero.

Sentimientos de culpa

«Los sentimientos de culpa y vergüenza siguen siendo un obstáculo, sobre todo porque muchas veces las situaciones de abuso proceden del entorno familiar», explicaba Amaia Castaños, psicóloga de la asociación. «Por eso queremos hacer un llamamiento para que estas personas venzan el miedo y se acerquen a nosotras, porque atreviéndose a decirlo se van a quitar un enorme peso de encima», afirmaba la experta.

Pese ha este grueso de consultas recibidas por AVASI vía teléfono y Web, un 80%, proceden del Territorio Histórico de Bizkaia, la entidad ha atendido también a personas procedentes de Álava (15%) y Gipuzkoa (5%). Pero también del extranjero, de Latinoamérica a los países árabes, y de otras comunidades del Estado.

No en vano España no dispone de ningún servicio público que se haga argo de estos casos, y solo existen otras tres asociaciones especializadas en esta problemática. «La peor parte se la llevan los hombres», lamentaba Carmen Escudero, «porque les cuesta más reconocerlo y además ellas encuentran apoyo en entidades como asociaciones de mujeres que para ellos están vetadas».

Según las responsables de AVASI hasta un 60% de las víctimas nunca llegan a recibir el tratamiento adecuado. Y el dato no es baladí, ya que las secuelas de esta dura experiencia, que además suele ir acompañada por otros tipos de maltrato, van de la depresión a cuadros de ansiedad, pasando por baja autoestima, problemas de adicción e incluso trastornos de la personalidad. «La visa familiar, el trabajo, las relaciones sociales… nada va bien en la vida de estas personas», explicaba Amaia Castaños, «las pocas elecciones que han hecho en la vida, si es que ha hecho alguna, están desestabilizadas».

No obstante, las representantes de AVASI quisieron dar ayer un mensaje de esperanza. «Por supuesto que es posible remontar esta situación», aseguraba Amaia Castaños, «pero para eso hay que dar el paso de reconocerlo, y huir del victimismo». Para lograrlo esta experta imparte diferentes tipos de terapias, de la individual a la grupal, que permiten actualmente a 20 personas afectadas exteriorizar emociones enterradas mucho tiempo atrás. «Desde luego nadie lo supera en un año, pero se nota una gran evolución en las personas que la siguen», explicaba ayer Castaños.

«También son muy importantes las sesiones en familia», añadía Carmen Escudero, «para estas personas es muy importante la implicación de su círculo más cercano». Escudero terapeuta de profesión, imparte además sesiones de bioenergética, una terapia alternativa que junto al yoga y la relajación ayudan a los afectados a superar el duro trauma vivido.

La reforma del Código Penal, un paso atrás para las víctimas

Los sentimientos de culpa, vergüenza y miedo ya hacen enormemente duro atreverse a reconocer y denunciar una experiencia de abuso sexual. Pero las leyes no ponen las cosas precisamente fáciles, o al menos eso afirman las representantes de AVASI.

De hecho Carmen Escudero, presidenta y terapeuta, y Amaia Castaños, vicepresidenta y psicóloga especialista en abusos sexuales, denunciaron ayer que son muchos los casos de personas que deciden no dejar impune a su agresor y se encuentran con que ya no es posible actuar legalmente contra él.

La ley establece un plazo de ocho años para denunciar un caso de abuso sexual y 15 para hacer lo mismo con una agresión, ya que a partir de este periodo ambos delitos prescriben.

Pero para las dos especialistas de AVASI estos plazos legales son a todas luces insuficientes.

«Se calculan a partir de la mayoría de edad de la víctima, pero en la mayor parte de los casos el proceso psicológico necesario para reconocer y querer denunciar dura mucho más tiempo», razonaba Amaia Castaños, «así que la Justicia debería empezar a contar desde es momento».

Castaños explicó ayer que la última reforma del Código Penal, del año 2000, no ha contribuido a poner las cosas fáciles a las víctimas.

«Sin embargo hoy la diferencia está en que se produzca intimidación, algo mucho más difícil de demostrar y que, en la práctica, conduce a que muchas condenas queden simplemente en abuso». Desde AVASI consideran además que es necesario introducir nuevos matices en el Código Penal que puedan ser interpretables en cada caso de abuso y para cada procedimiento judicial.

Tanto Castaños como Escudero recordaron que otro de los objetivos de AVASI es precisamente motivar a la administración de justicia para que la ley se adapte a la realidad de las víctimas. Un mayor trabajo en red que integre a juristas, asociaciones, médicos e instituciones y que contribuya a evitar, detectar y penar este tipo de conductas es el panorama ideal para las integrantes de esta asociación.

«Tenemos que mentalizarnos que este tipo de situaciones ocurren, y de que son mucho más frecuentes de lo que ha simple vista puede parecer», razonó Carmen Escudero. Como demostración esta experta mencionó dos consultas recibidas por la asociación en su primer año de vida. «Eran de padres cuyos hijos habían sufrido abusos sexuales», comentó Escudero, «y aunque de los casos de niños no nos encargamos nosotros sino la Diputación demuestran que esta clase de agresiones siguen ocurriendo».

14/09/07

EL CORREO

Una asociación atiende a 250 personas que el la infancia sufrieron abusos sexuales.

La Asociación de Ayuda a las Víctimas de Abusos Sexuales en la Infancia (AVASI), que pretende dar apoyo y tratamiento a las personas ya adultas que sufrieron este tipo de vejaciones cuando eran niños, ha atendido a más de 250 afectados en su primer año de actividad. Otras 19.000 personas avistado su página Web (www.avasibilbao.org).

El 80% de las consultas proceden de Vizcaya, aunque también han acudido a este servicio ciudadanos del resto de Euskadi e incluso de países extranjeros. El 5% de las llamadas son de padres o madres cuyos hijos están sufriendo abusos en la actualidad. Estas cifras según Carmen Escudero y Amaia Castaños, promotoras del colectivo, ponen de relieve «la magnitud real de un problema que muchas veces permanece oculto. Esperamos que con el tiempo los afectados dejen de un lado su sentimiento de culpa y de miedo y pidan ayuda», dicen.

14/09/07

NOTICIAS DE GIPUZKOA - MARÍA RUANO

AVASI atiende en su primer año en la CAV 250 casos de abusos sexuales en la infancia

UN 5% DE LAS CONSULTAS VASCAS PROCEDÍA DE GIPUZKOA

La asociación denunció que, en 12 casos, las víctimas tenían sólo entre cuatro y seis años

DONOSTIA. La Asociación de Ayuda a las Víctimas de Abusos Sexuales en la Infancia (AVASI) celebró ayer su primer aniversario realizando un balance de su corta trayectoria, en la que han atendido 250 casos de abusos sexuales. La presidenta de AVASI, Carmen Escudero, y la vicepresidenta, Amaia Castaños, denunciaron que una docena de las consultas recibidas fueron hechas por padres de menores que en la actualidad están sufriendo abusos sexuales. "Son niños muy pequeños, de entre 4 y 6 años", recalcó Escudero.

A lo largo del primer año, más de 19.000 personas visitaron su página web y otras 250 se pusieron en contacto telefónico con la organización. Y no sólo recibieron llamadas procedentes de la CAV, sino también del Estado (35%), países sudamericanos (5%) y árabes (1%). De las consultas vascas, el 80% procedía de Bizkaia, el 15% de Álava y el 5% restante de Gipuzkoa. "El problema está ahí y es muy grande", señaló la presidenta.

Pese a estas cifras, ambas lamentaron que no sean tantas las personas que solicitan ayuda in situ. "Creemos que se sienten culpables y se avergüenzan", sostuvieron. Aún así, no decaen en su empeño de ayudar a cuantas personas sea necesario. Para ello, cuentan con grupos psicoterapéuticos, sesiones de bioenergética, terapias individuales, asesoramiento y terapias familiares que sirven "para que tanto víctimas como familiares se impliquen en el proceso de recuperación". Asimismo, Castaños destacó la importancia de expresar los sentimientos.

CONSECUENCIAS SIN CADUCIDAD Sin embargo, el proceso no es un camino de rosas y un año es escaso para hablar de recuperaciones completas. "El impacto que tiene un abuso sexual en la infancia es bastante grave, aunque en muchas personas ha habido una mejoría considerable", se congratuló Castaños, psicóloga especialista en estos abusos.

Las personas que han sufrido abusos padecen alteraciones en todos los aspectos de su vida. "Les va mal en el trabajo y tienen problemas de relaciones y habilidades sociales, además de enfermedades como ansiedad o depresión", explicó Castaños, quien se mostró indignada por la legislación vigente. "Si la justicia estuviese mejor, la gente no se callaría y denunciaría", acusó.

En el año 2000 se modificó la ley sobre abusos sexuales y varió la diferenciación entre abuso y agresión sexual. Antes estaba marcado por la penetración, ahora por la intimidación, algo muy difícil de demostrar, según denuncia AVASI, "porque no es necesario que les pongan una navaja en el cuello, con intimidaciones emocionales y diciéndoles que son los preferidos es suficiente para que los niños accedan".

14/09/07

20 MINUTOS

«Les mostramos que no son bichos raros»

20minutos

Carmen Escudero es presidenta y terapeuta de la Asociación de Ayuda a las Víctimas de Abusos Sexuales en la Infancia, con sede en Bilbao.

¿Cuándo uno se da cuenta de que abusaron de él?

Un niño no puede darse cuenta. Ocurre de adulto, y el detonante es un hecho traumático. Por ejemplo: alguien sufre acoso en el trabajo, asocia emociones y dice: ‘De niño abusaron de mí’. También ocurre al dar a luz o al sacar el carné de conducir, si el abuso fue en el coche.

¿Qué secuelas tiene?

El abuso sexual a un niño marca todo. Las víctimas sufren adicciones: el hombre atronado que se emborracha para olvidar, la prostituta que le arde el sentimiento de culpabilidad y hace la calle...

¿Por qué sienten culpa?

El agresor se la crea. El abusador suele ser alguien seductor, inteligente... y le dice al niño: ‘Hazme esto y te doy una piruleta’. La víctima, de mayor, se siente culpable. Cree que por una piruleta perdió su dignidad. Pero no es así. ¡Un niño no sabe qué es la sexualidad!

¿Se puede superar?

Sale quien trabaja duro. Y quien lo supera, al haber sufrido algo tan terrible, es más feliz de lo normal. Hay víctimas incapaces de disfrutar de lo bonito y el olor de una rosa. Al lograrlo, sienten maravillas.

¿Cómo son las víctimas en sociedad?

Muy complicadas. Explosiones de agresividad, desconfianza, rechazo al sexo... Cosas que a veces sufren sus amigos o pareja. Frecuentemente, los seres queridos acuden a Avasi antes que la víctima.

Y... ¿ustedes cómo ayudan?

Para casos graves hay terapia individual, pero preferimos la grupal para que vean que no son bichos raros. Hacemos ejercicios, como canalizar la agresividad con una silla. Mejor que con personas.

Bio

Preside AVASI desde su fundación hace un año. La asociación ha recibido 250 consultas de víctimas. Inf: 622218016 / asociacion@avasibilbao.org / avasibilbao.org

14/09/07

GARA

Doce meses apoyando a víctimas de abusos sexuales en la infancia.

GARA

La Asociación de Ayuda a las Víctimas de Abusos Sexuales en la Infancia (AVASI) celebró ayer en Bilbo su primer aniversario. Han sido doce meses de trabajo en el que han atentido 250 consultas y han recibido más de 19.000 visitas en su página web.

En una rueda de prensa ofrecida ayer, manifestaron que, a pesar de las cifras anteriores, «no son tantas las personas que finalmente se acercan a la asociación a pedir ayuda en persona, creemos que los sentimientos de culpa y vergüenza siguen siendo un gran obstáculo que con el tiempo y nuestro apoyo esperamos que pueda ir disminuyendo».

Maltrato físico y sicológico

La terapeuta y presidenta de AVASI, Carmen Escudero, manifestó que «los abusos sexuales han sido y siguen siendo un tabú, la víctima no lo va a contar, siente vergüenza, se culpabiliza, tiende a pensar que nadie le va a creer y muchas veces es así. Sucede en todo tipo de familias y en todos los estratos sociales. Lo que tienen en común los agresores es que no se limitan a abusar sexualmente de sus víctimas, a veces también existe maltrato físico o sicológico».

Añadió Escudero que «el niño o niña que fueron víctimas de abusos sexuales en la infancia y no fueron tratados adecuadamente pueden llegar a reproducir esas situaciones vividas buscando una pareja que repita los abusos hacia ellos; es decir, algunos, al buscar pareja, inconscientemente buscan otro agresor».

14/09/07

DEIA - MARÍA RUANO

La asociación AVASI atendió 250 casos de abusos sexuales en la infancia.

DURANTE EL BALANCE DE SU PRIMER AÑO ANIMARON A LAS VÍCTIMAS A DENUNCIAR Y NO SENTIRSE CULPABLES.

DEIA

BILBAO. La Asociación de Ayuda a las Víctimas de Abusos Sexuales en la Infancia (AVASI) celebró ayer su primer aniversario. En la rueda de prensa ofrecida por la presidenta de AVASI, Carmen Escudero, y la vicepresidenta, Amaia Castaños, denunciaron que una docena de las consultas recibidas fueron hechas por padres de menores que en la actualidad están sufriendo abusos sexuales. "Son niños muy pequeños, de entre 4 y 6 años", recalcó Escudero.

A lo largo del primer año, más de 19.000 personas visitaron su página web y otras 250 se pusieron en contacto telefónico con la organización. Y no sólo recibieron llamadas procedentes de la CAV, sino también del Estado (35%), países sudamericanos (5%) y árabes (1%). Dentro de la CAV, el 80% de las consultas procedieron de Bizkaia, el 15% de Araba y el 5% restante de Gipuzkoa. "El problema está ahí y es muy grande", señaló la presidenta.

Pese a estas cifras, ambas lamentaron que no sean tantas las personas que solicitan ayuda in situ, "creemos que porque se sienten culpables y se avergüenzan". Aún así, no decaen en su empeño de ayudar a cuantas personas sea necesario. Para ello cuentan con grupos psicoterapéuticos, sesiones de bioenergética, terapias individuales, asesoramiento y terapias familiares que sirven "para que tanto víctimas como familiares se impliquen en el proceso de recuperación. Es un pilar básico", apuntaron ambas. Asimismo, Castaños destacó la importancia de expresar los sentimientos "para que una persona se conozca, sepa las emociones que tiene y las que quiere tener y pueda llegar a curarse".

Sin embargo, el proceso no es un camino de rosas y un año es escaso para hablar de recuperaciones completas. "El impacto que tiene un abuso sexual en la infancia es bastante grave, aunque en muchas personas ha habido una mejoría considerable", se congratuló Castaños, psicóloga especialista en estos abusos.

Las personas que han sufrido abusos padecen alteraciones en todos los aspectos de su vida. "Les va mal en el trabajo, tienen problemas de relaciones y habilidades sociales, además de enfermedades como ansiedad o depresión", explicó Castaños, quien se mostró indignada por la legislación vigente. "Si la justicia estuviese mejor, la gente no se callaría y denunciaría", acusó. En el año 2000 se modificó la ley sobre abusos sexuales, variando la diferenciación entre abuso y agresión sexual. Antes estaba marcado por la penetración, ahora por la intimidación, "muy difícil de demostrar porque no es necesario que les pongan una navaja en el cuello, con intimidaciones emocionales y diciéndoles que son los preferidos es suficiente para que los niños accedan al abuso".

En el Estado se estima que un 23% de niñas y un 15% de niños han sufrido abusos sexuales, según un estudio realizado en 1999 por el catedrático de psicología de la sexualidad de la Universidad de Salamanca, Félix López Sánchez.

LA FRASE

"Si la justicia estuviese mejor, la gente no se callaría y denunciaría"

Amaia Castaños - Vicepresidenta de AVASI

20/07/07

EL CORREO - GERARDO ELORRIAGA - Resumen del artículo.

«Sufrí abusos desde los tres años y eso me hizo sentir como una puta»

EL CORREO

Noelia fue forzada por uno de sus tíos a mantener relaciones con él y con uno de sus primos, otro niño «Vivir se te hace muy difícil, siempre estás al límite, pero «ahora tengo fuerzas y quiero ayudar a otros»

Noelia se obliga a recordar, aunque desconoce el momento exacto en que «la pesadilla» comenzó: «¿Es que yo era una cría!». Aquel horror tenía lugar en su propia casa, «mientras veía por televisión las aventuras de Espinete, o en el váter, de improviso», a traición. «Vamos, cuando los mayores me dejaban a solas con el cerdo de mi tío», dice.

El hombre que abusaba sexualmente de ella era cuñado de su madre. También la forzaba a mantener relaciones con un primo, otro niño, «y quizá con alguno más», ni siquiera puede asegurarlo. Cuando se hizo mayor, Noelia ella se rebeló, se negó a someterse. En esos momentos el acosador le apretaba la garganta y le amenazaba con tomar represalias. Los ataques cesaron seis meses antes de recibir la Primera Comunión, pero una terrible sospecha se ha perpetuado: «Aparte de los niños, sé que alguien más lo vio».

Vida marcada

El culpable ya ha fallecido y la víctima, vecina de un pueblo de Vizcaya, ha cumplido 29 años. Aquellos hechos han marcado su vida: actualmente sigue un tratamiento personalizado en el seno de la Asociación Ayuda a las Víctimas de Abusos Sexuales en la Infancia (AVASI), entidad creada hace diez meses por la terapeuta Carmen Escudero y la psicóloga Amaia Castaños. Desde el pasado otoño, muchas personas se han puesto en contacto con ellas para interesarse por sus servicios. Sin embargo, muy pocas han solicitado una cita en el Centro Cívico Begoña, local donde prestan sus servicios.

Ambas mujeres creen que las numerosas denuncias contra religiosos pederastas norteamericanos «forman parte de un problema que también tiene su reflejo en nuestro país». Y recalcan que, de forma abrumadora, los abusos sexuales se generan dentro del hogar. «Se juntan el tabú del sexo y la familia, ¿qué más quieres! De ahí la gravedad y perdurabilidad de las consecuencias», sostienen.

Consecuencias físicas, además de psicológicas. «El desarrollo emocional de los afectados se bloquea y, a menudo, el dolor acumulado se somatiza en todo tipo de dolencias», como la fibromialgia, adicciones y trastornos obsesivos compulsivos. Según estas expertas, lo normal es que los pacientes no pidan auxilio hasta que sufren una de estas patologías. Los episodios de abusos aflorará después, cuando se ahonda en las causas.

En AVASI se estudia cada solicitud y se invita a los afectados a participar en terapias de grupo: «La mejor forma que tienen estas personas de verse a sí mismas es a través de los demás, que descubran que no están solos ni su trauma es único».

La terrible experiencia sufrida durante su infancia ha condicionado toda la vida de Noelia, incluso sus estudios; la joven decidió matricularse en Magisterio, porque con los niños se siente «especialmente bien». Su drama está salpicado de disputas, de incomprensión y depresiones vividas en el ámbito doméstico. «Nunca pensé que podría llegar a los 25 siquiera, porque vivir se te hace muy difícil, siempre al límite, con un cansancio que no curan las pastillas. Cada día he tocado fondo. Me he sentido la más mierda del mundo y sólo quería que me abrazaran y me quisieran».

-¿Pensó alguna vez en el suicidio?

-Sí, claro que lo intentas, o al menos, descansar. En cierta ocasión, me tomé tantas pastillas que dormí durante cuatro días. Luego me fui a las fiestas de Bilbao, y no me pregunte el porqué.

-Pero, ¿y la ilusión del amor? ¿Se ha enamorado alguna vez?

-Te apegas a cualquier cosa para quitarte eso de la cabeza. Buscas un salvador y, la verdad, los chicos que te llegan a gustar no te hacen la vida muy sencilla. Dicen que te quieren y sólo te están forzando a mantener relaciones.

«Nos olemos»

Pero las desgracias no llegan solas. Pasados los años, sufrió un intento de violación en el portal de su casa, lo que le hizo revivir todo el pasado. La familia del agresor, incluso su propia tía, tachó a Noelia de «mentirosa». Ella ha respondido con querellas por amenazas. «Me llaman puta, a mí, que me he sentido puta desde los tres años, y quieren verme muerta, pero no voy a dejar que me hundan, porque ahora tengo fuerzas y quiero ayudar a otra gente». Dice que ha desarrollado «un sexto sentido» para reconocer a otras víctimas. «Nos olemos. Por la sensibilidad, por la clase de individuos en los que nos convertimos. Tengo un amigo al que un sacerdote le desgració la vida. Ahora tiene dudas sobre su orientación sexual, pero no se siente atraído por nadie».

-¿Y el resto de su entorno?

-Sólo pensaba en agradar a los demás, en defenderlos. Cuando se lo conté a una persona, a la que creía mi mejor amiga, se mostró más preocupada por su operación estética que por mí, y se alejó. Hoy no conservo a nadie de mis íntimos de la adolescencia.

Tras pasar por numerosas asociaciones, por varios psicólogos y psiquiatras... sin éxito. Hasta que conoció la existencia de la asociación AVASI. Se armó de coraje y llamó por teléfono. Alguien al otro lado de la línea le dijo que no estaba loca. «Que esto tiene curación, que se puede vivir, así y todo».

25-26-27/06/07

AVASI participa en el II Congreso de la Sociedad Española de Victimoligía

La Sociedad Vasca de Victimología ha organizado el II Congreso de la Sociedad Española de Victimología, que tendrá lugar del 25 al 27 de junio de 2007 en el Palacio de Miramar de San Sebastián.

Las víctimas surgen especialmente en una sociedad de riesgos. Víctima es toda persona que sufre afectada por un suceso traumático, sea éste de la naturaleza que sea. Asimismo es víctima la persona que experimenta las consecuencias físicas o psicológicas de una agresión, aguda o crónica, por parte de otro ser humano.

En este Congreso pretendemos abordar, desde una perspectiva multidisciplinar y en un formato abierto al debate y la reflexión, el análisis de los contextos más habituales de victimización en nuestra sociedad.

En concreto, se analizarán y formularán propuestas de tratamiento en violencia familiar; violencia sexual; acoso escolar y laboral; victimización en una sociedad de riesgos; victimización terrorista; derecho de las víctimas a la memoria, la verdad y la justicia; atención institucional a las víctimas y significación de la mirada de las víctimas en el arte.

Al margen de las conferencias inaugural y de clausura, el Congreso se ha organizado en un formato de mesas redondas y de sesiones de pósters, en donde los asistentes puedan tener el papel más activo posible en cuanto a participación y discusión.

07/05/07

FRIDA - HELENA SANCHO JERICÓ

19/03/07

AVASI organiza una conferencia sobre Grafología y Grafoterapia

AVASI organiza una conferencia sobre Grafología y Grafoterapia impartida por Mª Jesús del Campo, Grafoanalista de la Asociación IZAERA.

En esta charla se explicó verbal y gráficamente, cómo a través de éste método, si la persona afectada muestra deseos de superar su estado anímico desarmonizado, puede aprender a armonizarlo.

Saben que a través de la GRAFOLOGÍA, tienen a su disposición una herramienta para poder autoayudarse conducidos, por Mª Jesús, como respuesta del intercambio de colaboración y ayuda entre Asociaciones.

IZAERA en su comisión de ayuda social, tiene abierto un espacio para recuperar, a través de la GRAFOLOGÍA los estados de ánimo de otras mujeres que se vean afectados por alguna causa determinada, como pueden ser l@s asociad@s de AVASI.

El espacio que IZAERA dispone para realizar esta ayuda es los jueves de 6,30 a 8,30 en su sede del Distrito Municipal de Bidarte, ubicado en Lehendakari Aguirre, nº 42. Para contactar y poder realizar la terapia, lo pueden hacer llamando al móvil 628096440, lo atiende Mª Jesús, Grafoanalista.

Mª Jesús del Campo


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